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Tipo: Enfermedades de la boca
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Información: CARIES
Halitosis, lengua y caries…. La literatura reciente concuerda en que la limpieza de la lengua es un sano y refrescante hábito, pero no todos recuerdan que es una vieja costumbre de antiguas civilizaciones (Almas K, Al-Sanawi E y Al-Shahrani B Odontostomatol Trop.2005 mar;28(109):5) se preocuparon por saber si la sana costumbre influía sobre caries y enfermedad periodontal en 60 varones adultos (20-55 a), de paso que verificaban su efecto sobre el aliento fétido. Les aconsejaron que durante 7 días limpiaran su lengua por lo menos 2 minutos, dos veces por día. Comprobaron la disminución del recuento de microorganismos culpables de ambas afecciones y reducción de la halitosis.
Halitosis, higiene, caries y reclutas israelíes... Levin L y Rosenberg M (Refuat Hapeh Vehashinayim 2005 en;22(1):27) evaluaron la extension del mal aliento informado por los propios reclutas del ejército israelí (426) y la compararon con otros parámetros (cigarrillo, mal gusto, sangrado gingival y tonsilolitos) también comunicados por ellos mismos (95% varones, 18-19 a) y con su estado bucal. Integraron 3 grupos, según necesidad de tratamiento ninguna, moderada, extensa. Mal aliento y mal gusto declarados, 6,3%; informado el mal aliento por otros, 8,2%; funadores, 33%; tonsilolitos, 7,3% y sangrado gingival, 18,8%. Confirmaron que el propio informe de mal aliento estaba asociado a factores objetivos (estado bucal, amígdalas) y suibjetivos (mal gusto).
Halitosis, sexo y caries… En el Departamento de Antropología de la Universidad de Oregon, USA, Lukacs JR y Largaespada LL (Am J Hum Biol 2006 jun 20;18(4):540) señalaron que los índices de caries provenientes de distintas culturas con diferentes sistemas de subsistencia y por períodos cronológicos amplios eran típicamente superiores en las mujeres. Pero con excepciones. Raras. A veces, llegan a presentar un índice casi el doble superior, como entre los guanches (Tenerife, Islas Canarias), donde las mujeres midieron 8,8% y los hombres 4,5%. Esta mayor frecuencia femenina ha sido atribuida a uno o más de estos 3 factores: (1) erupción más temprana en las mujeres, con más tiempo de exposición al medio cariogénico: (2) más fácil acceso a los alimentos y más bocados extras durante la cocción; (3) embarazo. Los antropólogos prefieren explicaciones relacionadas con la conducta, incluida la división del trabajo por sexo y el papel de la mujer en la confección de la comida. [Recuérdese que la menstruación y el embarazo, tanto como las caries y las gingivitis pueden contribuir a la halitosis.] No creen que el embarazo sea causa de más caries. Los AA subrayan sobre la base de trabajos recientes el papel importante y fluctuante de las hormonas y su influencia sobre la composición bioquíca de la saliva y el flujo salival total, sobre todo durante la pubertad, la menstruación y el embarazo, modificaciones salivales que influyen para tornar el medio en más cariogénico en las mujeres.
Halitosis, caries, tabaquismo y ejército... Byrappagari D, Mascarenhas AK y Chaffin JG, de USA, (Mil Med 2006 may;171(5):415) comentan que en su ejército la evaluación de caries y tabaquismo [fuentes de halitosis] ha sido incorporada recientemente al examen anual de sus soldados. Es que las emergencias dentales afectan a las fuerzas armadas durante el combate [salvo que, como los dragones, maten con el aliento] y el Sistema de Atención Dental del Ejército debe mantenerlos en óptimas condiciones. Para la evaluación usan un índice Clasificador de Adecuación Dental (CAD, o DFC). Estudiaron 66.484 soldados activos. Los soldados con más riesgo de caries obtuvieron puntaje más pobre en esa clasificación, como los fumadores [que darían cifras elevadas al medirles el aliento con el halímetro o con la nariz].
CIRUGÍA
Halitosis, amigdalitis y láser... Halitosis por tonsilitis fétida crónica es lo más común, una vez excluidas las enfermedades periodontales y caries, sinusales, bucales, pulmonares y gastroenterológicas, según el creador del término y también del test de olfateo amigdalino, el Dr.Yehuda Finkelstein, quien con sus colaboradores, (Otolaryngol Head Neck Surg 2004 oct;131(4):372) trabajó sobre el tratamiento con láser de las criptas amigdalinas. Dice Finkelstein que las criptas amigdalinas son sitios ideales para las bacterias anaerobias causantes del mal olor (llamado en broma “síndrome del zorrino muerto”) originado en las vías aéreas superiores. Subraya doblemente que, contrariamente a lo que se cree, la halitosis no puede provenir de las vías gastrointestinales (salvo el raro problema del divertículo de Zenker, propio de ancianos y con varias dificultades evidentes). También en personas mayores se da la sequedad de la boca. Agrega que la diabetes y las renopatías y hepatopatías suelen ser diagnosticadas modernamente antes de que den aliento típico.
Las criptas son invaginaciones múltiples, estrechas, retorcidas y tubulares que penetran en las amígdalas y albergan material orgánico nutritivo y carecen del oxígeno que repoudian los gérmenes anaerobios. La situación se da con frecuencia en personas que desde la infancia sufrieron de amigdalitis recurrente y sólo usaron antibióticos, no cirugía.
Test olfativo amigdalino de Finkelstein.- Con los guantes de goma puestos, el ORL masajea las amígdalas y procuran que expulsen la descarga maloliente, lo cual aprecia oliendo el guante. Si es posible, lo hará también el paciente y algún familiar. Puede completar con una nasofaringoscopía flexile, que incluya senos y lengua.
La lengua, ubicada entre las amígdalas, las comprime y provoca la descarga que se vuelca en su dorso y es sustancialmente lo que limpian los raspadores y cepillos.
Tras la cirugía no debe quedar ni un resto de las criptas, pues sería suficiente para dar aliento fétido. La criptolisis con láser de CO2, dice, es un método seguro, eficaz y bien tolerado.
Los AA trataron 53 pacientes así y después los pacientes y la familia evaluaron los resultados. Tuvieron éxito en un 52,8% de los casos en una sola sesión; necesitaron dos en un 34% y tres en un 9,4%. No observaron efectos adversos ni contraindicaciones.
El láser provoca fácilmente la vaporización del tejido tonsilar, que obviamente incluye las bacterias y deja un tejido cicatricial. Es barato, se hace con anestesia local y dura no más de 15 minutos.
Los Dres Eduardo Pedrazza Dutra y Marignês Theotonio dos Santos Dutra (Anais do 16º Conclave Internacional de Campinas, marzo-abril 2005) que una encuesta amplia en Brasil mostró que las derivaciones por halitosis van en un 32,5% al ORL; al gastroenterólogo, 40,5%, y al odontólogo, 45,5%. Agregan que entre las conductas terapéuticas más corrientes están las amigdalectomías (11%).
Halitosis y gingivitis ulceronecrosante aguda… Si bien la GUM gingivitis ulceronecrosante aguda es fácilmente reconocible, incluido el aliento fétido que la identifica, Gousenbourger C y Brecx M emprendieron su estudio descripción hace más de 20 años (Rev Belge Med Dent 1982 nov;37(6):220) y señalaron su presencia en el adulto joven como necrosis marginal de la encía. Las papilas interdentarias mochadas, doloridas y sangrantes conllevan una fuerte halitosis. La supuesta infección fusoespiroquetal invade el epitelio y el conectivo subyacente. Puede ser necesaria una gingivoplastia al término del tratamiento y exige una minuciosa higiene bucal posterior.
CLÍNICAS
Halitosis y rinosinusitis crónica... La rinosinusitis crónica es una enfermedad multifactorial definida por la inflamación de las mucosas nasales y paranasales con una historia de por lo menos 12 semanas de duración. Entre los síntomas notorios está la presión o dolor en la cara, la obstrucción nasal, descarga o purulencia e hiposmia o anosmia. La halitosis está entre los síntomas complementarios como fiebre, fatiga y dolor de muelas. Los microorganismos representan un papel significativo en el origen y persistencia del proceso inflamatorio, aunque no está claro su papel exacto en la enfermedad. El examen clínico puede complementarse con endoscopía nasaly tomografía computada (Lanza DC Ann Otol Rhinol Laryngol Suppl. 2004 may;193:10).
Halitosis falsa y su tratamiento... A 407 pacientes de una clínica alemana para mal aliento los atendieron un odontólogo entrenado y, como apoyo, un ORL, un clínico y un psicólogo. Todos se quejaban de halitosis, pero sólo la tenía real el 72,1%, de éstos, 92,5% con causa bucal y 7,3 por razones no de la boca. En el grupo sin mal aliento, 76,3% habían sido tratados por otros doctores, con un 36% objeto de gastroscopías y 14% habían experimentado una cirugía ORL. Sólo a 10 se les había hecho una evaluación organoléptica del supuesto mal olor. Concluyen Seemann R et al (Int Dent J 2006 abr;56(2):77) que los pacientes con seudohalitosis a menudo son objeto de tratamientos en exceso.
Halitosis y psicosociales… La halitosis constante que percibe la persona afectada la lleva a utilizar técnicas defensivas que incluyen evitar las relaciones y situaciones sociales. Esto afecta seriamente su bienestar, afirma
McKeown L (Int J Dent Hyg 2003 nov;1(4):213) tras haber hecho un estudio cualitativo retrospectivo de una clínica norteamericana para el aliento y 55 fichas. La evaluación se concentró en la historia psicosocial y del aliento. La experiencia olfatoria es íntima, cargada emocionalmente y nos conecta con el mundo. La sociedad usa los aromas como medio para definirse y para actuar con el resto el mundo. Cada uno interpreta sus propios olores corporales de una manera muy personal y, a la vez, pública. Esto, porque se genera el olor en un contexto social y cultural. Y es personal en cuanto completa la imagen corporal y modifica la confianza en sí mismo. La imagen corporal, la estima de sí mismo y las relaciones sociales se mezclan, actúan recíprocamente y se impactan mutuamente. El olor del aliento es un aspecto dinámico e interactivo de la imagen de sí. Como el mal aliento tiene un valor codificado de “malo”, en 3 de cada 4 casos revisados había una reducción de la autoestima y una inseguridad en las relaciones sociales e íntimas que llevaban a los pacientes a buscar la ayuda especializada en halitosis.
HALITOSIS
La cantidad de trabajos casi imposible de cuantificar (algunos incluimos a continuación), reconoce como publicación pionera un trabajo de Tonzetich J (J Periodontol 1977 en;48(1):13-20), llamado Production and origin of oral malodor: a review of mechanisms and methods of análisis. En resumen, señaló que los estudios organolépticos indican que la cavidad bucal suele ser la fuente principal del mal olor fisiológico que se aprecia al despertar por las mañanas. Que en todos los individuos, aparte de la edad o el estado de los tejidos bucales, el más intenso mal olor bucal se manifiesta tras períodos prolongados de flujo salival reducido y la falta de comidas y líquidos (como durante la noche). Que resulta de la actividad metabólica normal de la cavidad bucal y que se acentúa cuando existen lesiones periodontales. Que el mal aliento fisiológico es transitorio y puede ser reprimido en la mayoría de las personas por buenas medidas de higiene bucal que incluyan el raspado de la lengua y colutorios antisépticos. Que la evidencia experimental señala con fuerza a la putrefacción de los sustratos proteínicos con azufre llevada a cabo por los anaerobios gram negativos bucal es la causa primordial de la halitosis. Que las condiciones óptimas para la putrefacción se dan en un medio pobre en hidratos de carbono, pH fisiológico y anaerobiosis. Que el sedimento salival con células epiteliales exfoliadas es la fuente principal de sustrato en forma de disulfuros. La proteolisis de estos y la reducción de sus ligaduras preceden a la generación del olor. La intensidad del olor de la saliva y la placa putrescentes y ha sido correlacionada con la concentración de los compuestos sulfurosos volátiles (CSV): anhídrido sulfhídrico, metilmercaptano, sulfuro de dimetilo y disulfuro de dimetilo. Excepto este ultimo, los mismos compuestos sulfurosos fueron hallados en las bocas de todos los individuos investigados. Los dos primeros producen un olor pútrido ofensivo y responden por aproximadamente el 90% del contenido sulfuroso total de la boca. En la mitad de los testeados, su contenido en el aliento matutino era más que suficiente para producir el mal olor típico de esas horas. Ya en ese momento señaló la importancia de las bolsas periodontales y de la lengua como fuentes de halitosis. No pudo determinar la presencia de aminas, indol o escatol en el aliento mediante el uso de la cromatografía de gases ni por los análisis espectrométricos. Una nueva prueba microbiológica permite diferencias entre halitosis psicógena y orgánica. Observa el precipitado de sulfuro de plomo en la punta de un aplicador enun medio de cultivo especialmente suplementado para anaerobios. Un trabajo más reciente logra mediciones con detectores quimioluminiscentes de óxido de zinc y nitrógeno. Con éste se determina la cantidad precisa de compuestos nitrogenados (como indol y cadaverina), Complementaría lo que otros detectores no miden. Según un trabajo japonés de 1996, podría conducir un detector sencillo y pequeño para usar en el sillón dental.
Un estudio reciente (Lee H, Kho HS, Chung JW, Chung SC, Kim YK J Clin Gastroenterol 2006 jun;40(5):421-6) agregó el Helicobacter pilori a los productores de compuestos sulfurados volátiles, responsables de la halitosis, sobre todo, anhídrido sulfúrico y metilmercaptano. Aspirados los gases de un cultivo e inyectados en un cromatógrafo gaseoso, los AA comprobaron que el germen era capaz de producir esos CSV; si bien esto dependía de la cepa cultivada y no resultaba tan sencillo.
Lee CH, Kho HS, Chung SC, Lee SW, Kim YK (J Periodontol 2003 en;74(1):32-7) habían mostrado que en los dos factores más responsables de la halitosis, como la lengua saburral y la periodontitis, la relación con los CSV no estaba del todo clara, según ellos. Entonces sometieron a estudio cromatográficos a 40 personas antes de realizar buenas limpiezas de lengua y tratamientos de las bolsas. Verificaron que el CH3SH era el componente más maloliente de los gases y que la cantidad de todos se reducía drásticamente después de la higiene profesional y personal. La lengua desempeñó un papel primordial (H2S: 76%; CH3SH: 52%; (CH3)2S: 55%) aun entre quienes tenían periodontitis. Los espacios interdentarios también contribuyeron. La prueba organoléptica y la cromatografía gaseosa del metilmercaptano (CH3SH).
Liu XN, Shinada K, Chen XC, Zhang BX, Yaegaki K y Kawaguchi Y (J Clin Periodontol 2006 en;33(1):31-6) condujeron una investigación en 1000 chinas y 1000 chinos de entre 15 y 64 años y hallaron halitosis en un 27,5%, con la lengua en el papel principal, seguida por las periodontitis, índices de placa, y no fueron influyentes caries ni factores sociales o de comportamientyo. Awano S et al (J Dent 2004 sep;32(7):555-9) concluyeron que era la señal o el marcador más útil para evaluar la halitosis, más que el H2S, pues sería el factor predominante causal del mal aliento. Lo estudiaron en 127 adultos.
Un estudio estructural japonés (Watanabe H Kokubyo Gakkai Zassh 2006 mar;73(1):26-39) llegó a formular las siguientes observaciones. El recubrimiento lingual consiste esencialmente de bacterias y de epitelio queratinizado descamado, proveniente sobre todo de las papilas filiformes. Este epitelio descamado estaba compuesto por epitelio degenerado en todos los niveles, desde un epitelio comparativamente normal hasta el alterado y fragmentado. Su nivel de degeneración se correspondía conla distribución y vitalidad de las bacterias situadas en los alrededores. La intensidad de la halitosis e correlacionaba con la cantidad de recubrimiento lingual. La severidad de la halitosis estaba probablemente asociada al nivel de la degeneración epitelial por invasión bacteriana.
Otros japoneses consideraron los factores bioquímicos involucrados (Yaegaki K y Sanada K J Periodontol 1992 sep;63(9):783-9 y J Periodontal Res 1992 jul;27(4 Pt 1):233-8) y hallaron que la cantidad de CSV y la proporción metilmercaptano y anhídrido sulfhídrico en el aliento de los pacientes con enfermedad periodontal era 8 veces mayor que en las personas de control. Demostraron (1)que la concentración de disulfuro aumentaba en proporción con la profundidad de la bolsa; (2) que el 60% de los CSV proveníanm del recubrimiento lingual; (3) que esta saburra era 4 veces superior en los pacientes afectados. El 2-ketobutirato, producto secundario del metabolismo de la metionina a metilmercaptano, es más abundante en la saliva de pacientes periodontales. Es decir, que este metabolismo aumenta en la boca de pacientes con bolsas. Como la L-metionina es la fuente principal del metilmercaptano, al medir su aporte desde las bolsas comprobaron que su razón con respecto de los aminoácidos libres era significativamente superior a la de la cisteína. Por cromatografía gaseosa determinaron que la cantidad de CSV y la razón metilmercaptano/anhídrido sulfúrico estaban claramente incrementadas en los pacientes periodontales y aumentaba en proporción con el índice de sangrado y la profundidad de sondaje. Comprobaron que la limpieza de la lengua reducía esos parámetros en un 49% y en un 35% respectivamente. La cantidad de saburra obtenida de los pacientes afectados era de 90,1 mg frente a 14,6 mg en los controles.
El cepillado habitual de la lengua, según Danser MM, Gomez SM y Van der Weijden GA (Int J Dent Hyg 2003 ag;1(3):151-8), solo estaría justificado en las personas con halitosis, en las cuales sí es provechoso completar la higiene bucal con este recurso.
Cuando los sudafricanos Feller L y Blignaut E (SADJ. 2005 feb;60(1):17-9) efectuaron el año pasado una revisión de la halitosis, afirmaron la importancia de los CSV y sostuvieron que del 80 al 90% de los casos reconocían un origen bucal: placa, periodontitis, boca seca, malas restauraciones y, sobre todo, el tercio posterior del dorso de la lengua con su carga de recubrimiento o saburra. Advirtieron que toda la tecnología para la medición de los CSV tenían sus ventajas e inconvenientes. Aunque no tuvieron en cuenta la nariz electrónica. De la cual se ocuparon Tanaka M et al (J Dent Res 2004 abr;83(4):317-21) para ver si era aplicable a la observación del aliento fétido. Concluyeron que lo es y que se debe proseguir con sus estudios.
Mientras, en lugar de la complicada tecnología de la cromatografía gaseosa, Murata T, Rahardjo A, Fujiyama Y, Yamaga T, Hanada M, Yaegaki K y Miyazaki H. (J Periodonto 2006 jul;77(7):1142-1147) propusieron el uso de un cromatógrafo compacto y simplificado, equipado con el recién inventado sensor de gases semiconductor de óxido de indio Comparando con el dispositivo existente, verificaron que había una directa correlación entre ambos y, de paso, que un colutorio con metanol al 5% reducía los CSV.
Un belga estudioso del tema, van Steenberghe D, y sus colaboradores Avontroodt P, Peeters W, Pauwels M, Coucke W, Lijnen A y Quirynen M (J Periodontol 2001 Sep;72(9):1183-91) atribuyeron éxito en la reducción de los CSV perceptibles por la mañana al uso de dos colutorios tras 12 días de uso. Doce estudiantes sanos se abstuvieron de eliminar la placa en ese plazo, tras haber sido limpiada profesionalmente. En ese lapso sólo les permitió higienizarse con: CHX-Alc (una solución al 0.2% de clorhexidina [CHX]); CHX-NaF (CHX 0.12% más fluoruro de sodio al 0.05%); o CHX-CPC-Zn (CHX 0.05% más cloruro de cetilpiridinio al 0.05% más lactato de zinc al 0.14%). Pese a usar sólo ese recurso de higiene, a los 12 días hubo reducciones de los CSV, excepto en el uso del CHX-Alc, quizá por influencia directa de la CHX sobre el monitor de sulfuro. Con el CHX-NaF no se modificó la carga microbiana, sí con los otros dos. La composición de la microflora no fue alterada por ninguno. Subjetivamente, se prefirió CHX-CPC-Alc y CHX-NaF por su mejor gusto y menos efectos secundarios.
Casi el mismo equipo (Quirynen M, Zhao H, Soers C, Dekeyser C, Pauwels M, Coucke W, Steenberghe D J Periodontol 2005 may;76(5):705-12) insistió con un estudio de doble ceguera por 6meses en 45 personas con periodontitis moderada y obvio recubrimiento lingual y con los 2 colutorios no fluorados recién vistos. Controlaron: concentración de CSV, saburra lingual y carga microbiana en distintos puntos. Con ambos colutorios lograron claras reducciones aun en casos que no superaban un valor de 100 con el halímetro. Obtuvieron reducciones apreciables en el recuento de la microflora salival, supragingival y lingual. Comprobaron una estrecha correlación entre los CSV de la boca y los producidos por la incubación de la saliva y también con el número de anaerobios en saliva. Concluyeron que el impacto de la terapéutica no es tanto si no está combinado con el colutorio y que la incubación salival constituye una manera indirecta simple, objetiva y más práctica para evaluar el mal aliento.
Roldan S, Winkel EG, Herrera D, Sanz M y Van Winkelhoff AJ (J Clin Periodontol 2003 may;30(5):427-34), de la Universidad Complutense, probaron un nuevo colutorio, Halita, y concluyeron que era eficaz para reducir los parámetros micrbiológicos de tres nichos bucales en la halitosis moderada a severa en 40 pacientes sin periodontitis, lo cual se correlacionó con mejoras en los valores organolépticos y de los CSV, pero no en el recubrimiento de la lengua. A las 2 semanas vieron clara reducción de los anaerobios. Evaluaron la carga lingual con el Índice de Recubrimiento Lingual de Winkel (RLW)
Índice RLW = a b c d e f
0 = sin recubrimiento
1 = leve recubrimiento
2 = carga pesada
O'Connor A, Gonzalez I, Sanz M J Periodontol 2005 jun;76(6):1025-33) un par de años después siguieron por 3 meses un protocolo para la halitosis, que consistió en profilaxis supragingival, instrucciones de higiene bucal (lengua incluida) y enjuagatorios y gárgaras con su nuevo colutorio con chlorhexidina, cloruro de cetilpiridinio, y lactato de zinc. De los gérmenes evaluados, el Porphyromonas gingivalis fue el más afectado dentro de la mejora general lograda en recubrimiento lingual, saliva y microflora.
GERODONTOLOGÍA
Halitosis y adhesivos protectores… Myatt GJ et al J (Contemp Dent Pract 2002 nov 15;3(4):1), desde el laboratorio de Procter & Gamble, propusieron el empleo de un adhesivo para prótesis experimental y uno ya en el mercado (ambos Fixodent) para que actuara sobre el mal aliento que se suele observar en los portadores. A 37 usuarios de dentaduras superiores e inferiores les midieron inicialmente los CSV mediante un halímetro, más observación organoléptica, y a las 3 y 6 horas. Dejaron pasar 48 horas entre tratamientos. No observaron estadísticamente diferencias significativas de compuestos sulfurosos volátiles pasadas las 6 horas. Ambos adhesivos brindaron una mejora en la calidad del aliento, según los valores organolépticos, comparados con ningún adhesivo, a las 3 y 6 horas.
Halitosis y flora en geriátricos… A 56 personas mayores en geriátricos y a 56 no institucionalizadas, (portadoras de dentaduras) se les efectuó un estudio del nivel y calidad de la flora microbiana y de la halitosis. Los primeros tenían un nivel superior de cándidas, estafilococos y halitosis. Es decir, están en mayor riesgo de infecciones oportunistas y la higiene bucal cuidadosa debe protegerlos de ellas y reducir el mal aliento.
Halitosis, xerostomía y otras limitaciones…
Foerster U, Gilbert GH y Duncan RP (J Public Health Dent.1998 verano;58(3):202) preguntaron a 873 personas de 45 o más años, con 1 o más dientes, acerca de sus limitaciones bucales funcionales y hallaron un prevalecimiento significativo, con ciertos factores sociodemográficos fuerte e independientemente asociados a su presencia. En un 23% manifestaron dificultades para masticar uno o más alientos de entre 5 del índice adoptado, y en un 10% manifestaron dificultades para hablar o pronunciar palabras. Las covariables en una regresión logística múltiple identificadas como significativamente asociadas fueron menos pares de dientes anteriores que ocluyeran, y lo mismo de posteriores, más muñones remanentes posteriores, más anteriores móviles, dolores dentarios, mal aliento, boca seca,,falta de uso de las dentaduras y ser mujeres. La menor cantidad de dientes anteriores, las prótesis lesivas o fracturadas, los dientes poco atrayentes y ser negros fueron factores significativamente asociados a problemas para hablar y pronunciar.
Boca seca, mal gusto, mal aliento… Hace como 20 años, ya Locker D (Community Dent Oral Epidemiol 1993 jun;21(3):165) señalaba que casi un quinto de la población adulta mayor padecía xerostomía y que esa sequedad era el más común de 22 síntomas y quejas bucales. Tres factores aún válidos apuntaban a esa sensación, real casi siempre: los ingresos, los medicamentos recetados y el estrés padecido por lo menos 6 meses antes. Otros síntomas comunes en ellos eran el gusto desagradable, sensación lingual urente, dolor por las prótesis y mal aliento. No había mayor asociación con las superficies cariadas ni con las enfermedades periodontales, pero sí con las coronas deterioradas.
En una revista de emergencias médicas ese mal aliento fue presentado como posible complicación para una resucitación cardiopulmonar
Halitosis y resucitación… McCormack AP, Damon SK y Eisenberg MS (Ann Emerg Med 1989 mar;18(3):283) quisieron conocer el efecto de ciertas características desagradables en la boca de pacientes con paro cardíaco (aliento alcohólico o fétido, vómitos, dentaduras, sangre) y si influía sobre la voluntad de la persona presente de prestar ayuda. En121 paros no traumáticos 59% tenían algunas de las características señaladas (33%, con vómitos; 33% con dentaduras; 4% con aliento alcohólico y 7% con sangre). Nadie vaciló por ello para efectuar la RCP, aunque no se sintieron bien preparados.
IMPLANTOLOGÍA
Halitosis e implantes… Gross M, Abramovich I y Weiss E (I Int J Oral Maxillofac Implants 1999 feb;14(1):94) señalaron hace varios años que un defecto en la interfaz implante-emergente puede causar inflamación y mal olor, lo cual vincularon al torque de ajuste y escribieron que se observa con todos los sistemas. Al pasar de 10 a 20 Ncm en todos se reducían claramente esas características. Los líquidos orgánicos y pequeñas moléculas capaces de introducirse eran los responsables, con sus bacterias, productos de secreción y nutrientes, del mal olor y la periimplantitis observables.
MISCELÁNEAS
Halitosis en Sabbath... El Rabbi Moshe David Tendler (Profesor de Talmud) y el Dr. Fred Rosner (Professor of Medicine, State University of New York, Stony Brook) se extendieron largamente sobre si atender pacientes en sábado es o no una violación de la Ley. Acudan al trabajo original los más curiosos. Aquí va una mínima parte, quizá de interés para lectores de cualquier religión. Afirma el judaísmo que la vida humana tiene un valor infinito. Su preservación precede y supera a cualquier otra consideración religiosa, excepto idolatría, asesinato e incesto. Todas las leyes rituales se suspenden ante la consideración superior de preservar la vida humana.
¿Qué debe hacer un dentista judío ante una emergencia en Sabbath y qué sería una emergencia para que pueda dejar de lado las leyes rabínicas? La respuesta es que puede actuar según todos los procedimientos aceptados, como si fuera cualquyier otro día. No necesita derivar al paciente a otro dentista no judío.
Maimónides claramente dice que en este caso "cuando haya que salvar una vida ... no se lo debe dejar a paghanos, menores, esclavos o mujeres..."
Abscesos dentales.- Punzarlos entra en lo permitido, pero todo debe hacerse de la manera más expeditiva posible.
[El dentista judío que desee conocer muchísimos detalles debe dirigirse al trabajo de los AA mencionados.]
ODONTOPEDIATRÍA
Halitosis en niños y madres... La halitosis puede ser un problema de niños sanos, no correlacionado con el olor del aliento materno ni con los parámetros bucales communes. A Lin MI et al (Pediatr Dent 2003 dic;25(6):553) se les ocurrió evaluar no solo el aliento de los niños (5-12 a), sino también el de las madres, las que llenaron una historia médica de los niños y un cuestionario sobre aliento. Después la madre y un evaluador estimaron el aliento de la criatura por métodos organolépticos; un analizador de CSV midió los niveles bucales y los nasales antes y después de la limpieza de la lengua. Hallaron halitosis en el 23% de los niños y en el 11% de las madres, pero no correlacionados significativamente. Pero las madres, en un 61%m opinaron que ellas y los hijos tenían halitosis. Los evaluadores coincidieron, pero no hubo correlación con el medidor de CSV. Gubo correlación significativa entre la presencia de restauraciones proximales y mal aliento, y a mayor nivel de CSV menor frecuencia de cepillados dentales. La falta de concordancia entre las evaluaciones organolépticas y las mediciones de CSV sugirieron a los AA que podría haber otros factores fuera de los CSV asociados a la halitosis en los niños.
[Véase lo expresado antes al respecto por Rosenberg, uno de los estudiosos de la halitosis, en Halitosis en niños.]
Halitosis en niños... Cuando por la vía paterna llegaba a Rosenberg M et al (J Pediatr 1999 mar;134(3):338) la opinión de que sus hijos tenían mal aliento (24 de 5 a 14 años), los AA los observaban en tres sesiones. En la segunda les daban instrucciones de higiene bucal y los evaluaban olfativamente (boca, lengua, nariz, interdentarios), por niveles de sulfuros y por tests microbiológicos (Oratest y BANA). Como factores bucales consideraron el índice de placa, el índice de caries, la retención de alimentos, el sangrado y la saburra lingual. Hallaron asociación significativa entre halitosis y nivel de placa y Oratest, prueba cuya correlación con el Índice de Placa ya habían presentado los AA (Tal H y Rosenberg M J Periodontol 1990 jun;61(6):339). El mal aliento bucal total se mostró significativamente asociado al olor de la porción dorsal posterior de la lengua y fue mayor en los sujetos con mal olor interdentario. El olor lingual también se mostró asociado al nasal. Concluyeron que, como en los adultos, el mal aliento de los niños está asociado primordialmente a factores bucales y que hay una relación con el goteo nasal posterior.
[Un trabajo japonés asocia la halitosis a la respiración bucal; véase Halitosis en respiradores bucales.]
Halitosis en respiradores bucales... Kanehira T et al (J Clin Pediatr Dent 2004 verano;28(4):285) evaluaron la halitosis de 119 niños campesinos japoneses con un monitor de sulfuros y olfativamente. El 8% de los niños tenían un nivel de sulfuros en el aliento en el límite de lo socialmente aceptable (75ppb) y el respirar por la boca contribuía al mal olor.
Halitosis infantil y sus bacterias… Tanaka S et al (Pediatr Dent 2003 abr;25(2):143) estudiaron la presencia de 3 bacterias periodontopáticas (P. gingivalis, P. intermedia, y A. actinomycetemcomitans) en las placas supragingivales de niños de 3 a 16 años, con caries y sin ella. Obtuvieron en ellos los Índices de Placa y de Gingivitis, así como midieron su aliento. Hallaron correlación con el mal olor en los positivos a P. intermedia, y A. Actinomycetemcomitans. El mal olor también se correlacionó con el Índice de Residuos. En resumen, los mayores niveles de halitosis estuvieron asociados a los mayores niveles de las 3 bacterias, cuya presencia es observable en las placas microbianas de los niños y adolescentes.
Halitosis adolescente y cepillado lingual
Cicek Y et al (Pediatr Int 2003 dic;45(6):719) tomaron a 28 adolescentes turcos con halitosis (edad media 16 a), con hábitos adecuados de higiene bucal, sin enfermedades generales ni con prótesis de ningún tipo, y los dividieron en 2 grupos. A unos se los instruyó en el perfeccionamiento de la hygiene bucal y, además, en el cepillado de la lengua con el cepillo mojado en gluconato de clorhexidina al 0,12%. El segundo grupo no se cepilló la lengua. Se hallaron diferencias significativas y concluyeron que la acumulación de placa bacteriana en la lengua es un factor importante para el mal aliento de los adolescentes; por lo tanto, su limpieza reduce la halitosis.
PERIODONCIA
Halitosis periodontal y calidad de vida... Para Needleman I et al (J Clin Periodontol 2004 jun;31(6):454),
225 pacientes completaron un cuestionario de 16 puntos británico sobre salud bucal y calidad de vida, una lista de preguntas sobre su salud periodontal health el último año y un examen periodontal integral. Muchas de las personas experimentaban impactos negativos en los aspectos físicos, sociales y pscológicos,con valores asociados a lo sentido por el paciente el último año: ”encías hinchadas, ”encías sensibles”, "”encías en retracción", "dientes flojos", " dientes desplazados" "halitosis" y "dolores de muelas". A eso se agregó una correlación con la cantidad de dientes con bolsas de más de 5 mm. La calidad estimada de vida era inferior en los pacientes nuevos con respecto de los en mantenimiento. En conclusión, la salud periodontal impacta sobre la calidad de vida.
PREVENCIÓN
Sin halitosis y con gases… Seemann R et al (Oral Health Prev Dent 2004;2(4):397) tomaron 30 berlineses, que no padecían halitosis, ni se cepillaban la lengua, y los adiestraron en correcta higiene bucal personal, más profilaxis profesional y motivación, y a otros 10, nada de nada. Tras la profilaxis, a la semana y a las 4 semanas midieron la higiene de todos por el índice de sangrado gingival y por la concentración de gases sulfurosos volátiles (CSV) mediante hañímetro. Hubo una reducción significativa de los CSV (35% inmediato; 33% a i sem; 28% a 4 sem)
cepillo manual, lengua y gases… Alguna gente de Colgate-Palmolive (Williams MI, Vazquez J y Cummins D. Compend Contin Educ Dent 2004 oct;25(10 Supl 2):17) estudió el cepillo manual (1) Colgate 360 degrees y lo comparó con otros dos (2- Oral-B Indicator y 3- Oral-B CrossAction) y otro eléctrico (4- Crest SpinBrush PRO) en cuanto a su capacidad de reducir la formación de CSV en la lengua. Cierto número de personas llegó a la clínica sin higienizarse, ni comer, ni beber, y se les tomó una muestra con hisopo del lado izquierdo de la lengua. Después, se cepillaron 1 minuto con el cepillo experimental y pasta fluorada; con el cepillo Colgate, con el implemento que tiene en el cabo, se cepillaron la lengua 10 segundos. A las 2 horas, sin haber comido ni bebido, se les tomó una muestra del lado derecho de la lengua. A los 2 días se repitió todo, con los otros cepillos. Los 31 sujetos investigados no mostraban diferencias iniciales en bacterias. El recuento de éstas, después del tratamiento, mostró una reducción en % de 0.80, 0.41, 0.33 y 0.44, respectivamente, para 1, 2, 4 y 3. Y, ¡oh, sorpresa!, el mejor resultó ser el Colgate.
Halitosis reducida con Streptococcus salivarius probiótico... Los neozelandeses Burton J, Chilcott C y Tagg J (Oral Dis 2005 mar;11(s1):29) opinan que el factor primordial para el tratamiento de la halitosis es la reducción de la población bacteriana, especialmente la presente en la lengua, mecánica o antimicrobianamente. Lamentablemente, dicen los AA, las bacterias problemáticas rápidamente repueblan la lengua y vuelve la halitosis. Por lo cual usaron un antimicrobiano de amplia actividad (clorhexidina – CHX) y después procuraron repoblar la superficie lingual con el Streptococcus salivarius K12, comensal probiótico benigno. El objetivo es prevenir que se eestablezcan en el lugar las poblaciones bacterianas indeseables y evitar que así vuelva el mal aliento. En las pruebas preliminares, con uso de CHX pastillas de K12, 8 de 13 sujetos con halitosis confirmada redujeron los niveles en aliento de los CSV por lo menos por dos semanas. Estas cepas bacterianas probióticas, indígenas de floras bucales de seres humanos sanos puede tener un positivo lugar en el tratamiento de las halitosis.
[De la CHX sola trata la próxima ESENCIA: Clorhexidina y halitosis]
Clorhexidina y halitosis… Una gente de Colgate-Palmolive (Sreenivasan PK y Gittins E Oral Microbiol Immunol 2004 oct;19(5):309) utilizaron concentraciones bajas de CHX para sus colutorios: 0.03%, 0.06%, 0.12%, que compararon con un colutorio sin CHX. Efectuaron estudios clínicos [y azul alamar con colorante oxidación-reducción para detectar la viabilidad microbiana] y midieron sus efectos sobre las bacterias productoras de CSV. [Véase Halitosis reducida con Streptococcus salivarius probiótico] A la 1 ½ hora y a las 3 h del tratamiento observaron una dependencia de la dosis y clara acción de los colutorios medicados. Afirman haber mostrado que dosis de CHX más bajas que las habituales inhiben las bacterias implicadas en la generación de mal aliento.
PRÓTESIS
Halitosis y fijas… Hace un año, en la Universidad de Riga, los Dres. Zigurs G, Vidzis A y Brinkmane A (Stomatologija 2005;7(1):3) se preocupaban por los puentes fijos y la intensidad de la halitosis que generaban, y por cuál puede ser la manera de construirlos para excluir la retención de partículas alimentarias y así evitar el mal aliento. Los pacientes (36 h y 12 m) tenían buen estado de salud dentaria y periodontal, sin sequedad bucal, y buena higiene, sin lengua cubierta y sin trastornos respiratorios ni gastrointestinales.
Habían usado prótesis fijas por 2 a 10 años, coladas o estampadas. Comprobaron que todo cuanto atentaba contra una absoluta higiene (pónticos en silla de montar, coronas desbordantes, etc) aumentaba la magnitud de la halitosis.
Halitosis, periodoncio y removibles... Quizá el paciente no se preocupa demasiado – como debiera – por la salud de su periodoncio, pero sí por algunas de sus consecuencias, como la movilidad y la halitosis. Gingivitis, periodontitis, movilidad y mal aliento pueden ser el resultado de prótesis removibles mal diseñadas, dicen desde Zagreb, los Dres. Zlataric DK, Celebic A y Valentic-Peruzovic M (Periodontol 2002 feb;73(2):137), tras haber estudiado a 205 personas con PPR, de 38 a 89 años (80 h y 125 m), con 123 superiores y 138 inferiores, en uso por 1 a 110 años. Observaron diferencias significativas entre los dientes pilares y los no pilares en cuanto a placa, gingivitis y tártaro, así como profundidad de sondaje, movilidad y mal aliento.
TERAPÉUTICA
Halitosis y antimicrobianos (I)… Fine DH et al J Clin (Periodontol 2005 abr;32(4):335) afirman una vez más que los buches con colutorios que contengan aceites esenciales, como las fórmulas de Listerine que ha estudiado D. H. Fine desde hace tiempo (Fine et al Journal of Clinical Periodontology 1985 ag; 12 (8), 660) pueden tener efectos duraderos en la reducción de bacterias anaerobias productoras de CSV, tanto en la placa microbiana como en el dorso de la lengua, Así se explicaría la capacidad del colutorio de reducir la gingivitis y de reprimir la halitosis intrínseca por períodos prolongados. En esta oportunidad estudiaron el efecto antimicrobiano de un único enjuagatorio con un medio con aceites esenciales a las 12 h y también a las 12 del uso diario, dos veces, al acostarse y al levantarse. El colutorio (Tartar Control Listerine Antiseptic), además de los aceites esenciales, contenía cloruro de zinc al 0.09%. Las reducciones del recuento de bacterias en las placas oscilaron en porcentajes de 56.3 a 95.3; en lengua, de 61.1 a 96.1. Las mayores reducciones se produjeron después de los 14 días de dos colutorios día y noche.
[Para espíritus curiosos.- A las mezclas de dos fases, como aceite-agua, se las utiliza para eliminar las bacterias bucales y combatir el mal aliento desde hace más de 20 años. En 1963, Mel Rosenberg demostró que las suspensiones de microorganismos provenientes de la placa supragingival se adherían en gran proporción a las gotas de aceite en suspension. De ahí partió la idea de usar colutorios de dos fases (aceite-agua) para la desorción física de la microflora bucal. Además de adherirse a los hidrocarburos, los gérmenes pueden unirse a otros aceites no tóxicos. Por ejemplo, si se combinan aceite de oliva y solución salina y si se emplea una coloración microbiana adecuada, se puede demostrar en el ser vivo la desorción. Pero esta forma simple no logró eliminar la flora bucal y había dificultades técnicas. En 1989, Goldberg y colaboradores que la adhesión microbiana podía ser promovida por el cloruro de cetilpiridinio (CPC), que por ser un desinfectante catiónico, usado sublingualmente o aplicado tópicamente a piel y mucosas intactas, y como preservador en preparaciones farmacéuticas, tiene larga vida. Al integrar las mezclas de dos fases, produce una emulsión cuando se agita el todo y puede presentarse en un solo frasco. Con el CPC, y una fase oleosa mezcla de aceites vegetales y esenciales, los colutorios llegarían a remover más del 90% de una película microbiana. Ese colutorio reduciría todo el día los niveles microbianos y la halitosis. Yaegaki y Sanada (verlos en otras esencias) mostraron notorias reducciones en los niveles de CSV a las 3,5 h de su uso.Ver Halitosis y antimicrobianos (II) ]
Halitosis y antimicrobianos (II)… El serio investigador que es Stookey GK, con sus cols (Am J Dent 2005 jul;18 N° espec:24A) evaluó colutorios con CPC [ver Halitosis y antimicrobianos (II)] al 0.075% y 0.10% CPC contra gingivitis y placa (y halitosis, por ende) por 6 meses. A 366 personas les indicaron buches con 15 ml al acostarse y al levantarse, durante 30 segundos, después de cepillarse los dientes. No hubo diferencias entre las dos proporciones y también se observaron beneficios similares con la CHX con la cual se los comparó, a los 3 y a los 6 meses.
http://www.universodontologico.com.ar/esencias/ago06.htm
RESUMEN
Halitosis es el término empleado para describir el aliento desagradable producto de factores fisiológicos o patológicos, de origen bucal o sistémico. Se ha clasificado en tres categorías: halitosis verdadera, pseudohalitosis y halitofobia. La halitosis verdadera se subclasifica en halitosis fisiológica y halitosis patológica, esta última, a su vez, se clasifica, según su origen, en bucal y extrabucal. Los factores etiológicos se describen a través de la relación entre el patógeno, el huésped y el sustrato. La causa principal de esta condición es la putrefacción de sustratos proteicos, principalmente, por parte de los microorganismos gramnegativos. Esto genera compuestos sulfúricos volátiles, que constituyen los componentes más fétidos del mal aliento. Actualmente, se cree que los compuestos sulfúricos volátiles son responsables de la halitosis. Existe evidencia que demuestra que los compuestos sulfúricos volátiles resultan altamente tóxicos para los tejidos, aún en bajas concentraciones. La alteración de los tejidos del huésped favorece el establecimiento de un círculo vicioso que perpetúa el problema.
Palabras Claves: Halitosis, Halitosis verdadera, Pseudohalitosis, Halitofobia, Compuestos sulfúricos volátiles.
The halitosis. Definition, classification and etiologic factors
ABSTRACT
Halitosis is the term used to describe the unpleasant product of physiologic or pathological factors, of buccal or systemic origin. It has been classified in three categories: true halitosis, pseudohalitosis and halitofobia. The true halitosis is classified in physiologic halitosis and pathological halitosis, this last one, in turn, is classified, according to their origin, in buccal and extrabucal. The etiologic factors are described through the relationship among the pathogen one, the guest and the basis. The main cause of this condition is the rot of bases proteicos, mainly, on the part of the microorganism gramnegativos. This generates compound sulfuric volatile that constitutes the most fetid components in the halitosis. At the moment, it is believed that the volatile sulfuric compounds are responsible for the halitosis. There is evidence that demonstrates that the volatile sulfuric compounds are highly toxic for the tissues, still in low concentrations. The alteration of the guest tissues favors the establishment of a vicious circle that perpetuates the problem.
Key word: Halitosis, Genuine halitosis, Pseudo-halitosis, Halitophobia, Volatile Sulfur Compounds.
Recibido para arbitraje: 30/03/2005 Aceptado para publicación: 20/04/2005
I.- INTRODUCCIÓN
El proceso de la percepción olfatoria consiste en la organización e interpretación por el intelecto de los estímulos sensoriales (olfatorios), para desarrollar una respuesta combinada con los resultados de experiencias previas. Cuando un estímulo olfatorio resulta desagradable o no placentero, de la misma forma se percibe como antiestético.
La halitosis constituye un problema u obstáculo social. El ser humano vive rodeado de otros individuos y está forzado a estar en contacto con ellos, cualquier característica que resulte antiestética o no placentera tiene influencia en la aceptación por parte de su entorno.
El deseo de ser atractivo desde cualquier punto de vista, combinado con la proliferación de anuncios en los medios audiovisuales, mediante los cuales se promocionan enjuagues bucales y otros productos para mejorar el aliento, han conseguido que las personas se preocupen más por este tema.
La halitosis es una condición en la cual el primer afectado no es quien la padece, sino las personas que lo rodean. En muchos casos, el paciente emite mal aliento por años sin estar consciente de su problema. Otras personas pueden sobreestimar su aliento mientras que, ni el médico ni el odontólogo detectan ningún signo del mismo; incluso, el temor de tener halitosis pudiera desatar una neurosis verdadera.
El mal aliento, usualmente, puede indicar la presencia de alguna condición anormal o patológica que se debe identificar y corregir. La causa principal de la halitosis está relacionada con la producción de compuestos sulfúricos volátiles por parte de microorganismos que provocan la putrefacción de los sustratos atrapados en las superficies bucales retentivas.
Por estas razones, el objetivo de este trabajo es definir, clasificar y describir los diferentes factores etiológicos de la halitosis.
II.- REVISIÓN DE LA LITERATURA
1.- DEFINICIÓN DE HALITOSIS
Halitosis es el término empleado para describir el aliento desagradable producto de factores fisiológicos o patológicos, de origen bucal o sistémico1-7. La palabra deriva de la voz latina halitos, que significa aliento y del sufijo osis, que quiere decir condición patológica o anormal2.
La halitosis es un padecimiento común que afecta a la raza humana desde hace miles de años8,9. La Biblia, en el libro del Génesis, hace mención del láudano como un tratamiento efectivo para el mal aliento. El Talmud, un libro judío antiguo que recoge leyes civiles y religiosas, menciona este problema y el Islam se refiere al aliento fresco como un signo de buena higiene bucal10. Incluso, se reflejó en la literatura griega y romana8,9.
Para Brunette11, la halitosis se puede definir mejor como un olor que algunas personas encuentran desagradable. Hine2 afirma que el mal aliento es un trastorno funcional que puede aparecer en cualquier período de la vida. Aunque este padecimiento lo ha experimentado la mayoría de los individuos, generalmente, resulta transitorio12.
Halitosis, mal aliento, bromopnea o fetor ex ore son palabras utilizadas como sinónimos de un aliento fétido, que algunas veces puede resultar ofensivo13. El término halitosis verdadera se ha utilizado para describir exclusivamente los olores bucales de origen sistémico; fetor ex ore se ha empleado para designar los olores de la boca y sus estructuras adyacentes2; sin embargo, de acuerdo con Hine2, esta distinción resulta injustificada.
El aliento de quienes sufren de halitosis está formado por compuestos diversos, tales como el sulfuro de hidrógeno, el mercaptano de metilo y los ácidos orgánicos, los cuales favorecen la producción de una corriente de aire fétido que puede ser muy ofensiva para estas personas y para quienes los rodean12.
Independientemente del término que se emplee para denominar el mal aliento, tanto las personas que lo padecen como aquellas personas que les rodean perciben esta condición como algo socialmente inaceptable. McDowell y Kassebaum4 afirman que la literatura reciente no hace mayor énfasis en la terminología, sino en la importancia de realizar un diagnóstico correcto y de aplicar el tratamiento adecuado.
La halitosis constituye un padecimiento extremadamente común, que afecta, aproximadamente, a un 50% de la población adulta9,11,12,14, principalmente en horas de la mañana3,9,11,14. Sin embargo, la prevalencia de la halitosis no se conoce con exactitud, pues su valoración objetiva resulta difícil7. De acuerdo con Bosy12, aproximadamente un 50% de los individuos que padecen de mal aliento experimentan problemas severos que les crean incomodidad con ellos mismos y vergüenza ante la sociedad.
La frecuencia de la halitosis es mayor en personas de la tercera edad11. Iwakura et al.5 afirman que, aproximadamente, un 70% de los pacientes que se quejan de sufrir de mal aliento y buscan ayuda profesional son mujeres, aunque no está claro si esto se debe a que éstas tienden a ser más ansiosas con respecto a su aliento.
2.- CLASIFICACIÓN DE LA HALITOSIS
Aun cuando la halitosis puede implicar la presencia de patologías bucales, sistémicas o psicológicas, hasta hace poco tiempo, no se había establecido una clasificación que permitiera el manejo adecuado de esta condición cuando su origen no está en la cavidad bucal15.
Miyazaki et al.16 presentaron una clasificación que posee tres categorías: halitosis verdadera, pseudohalitosis y halitofobia. La halitosis verdadera se subclasifica en halitosis fisiológica y halitosis patológica, esta última, a su vez, se clasifica en halitosis patológica de origen bucal y en halitosis patológica de origen extrabucal.
2.1.- Halitosis verdadera
La halitosis verdadera está determinada por la presencia de un aliento desagradable, cuya intensidad sobrepasa los límites socialmente aceptables, por lo tanto resulta perceptible para los demás. Se subclasifica en halitosis fisiológica y halitosis patológica17.
2.1.1.- Halitosis fisiológica
Algunos olores originados en la cavidad bucal son fisiológicos y transitorios1,3. El aliento normal es individual y posee características cambiantes. Puede variar considerablemente dependiendo de la edad y del sexo; de la hora del día y de si la persona ha ingerido alimentos o no1.
La halitosis es común en personas saludables, particularmente, al momento de levantarse2,18,19, El mal aliento matutino es normal, debido a que los mecanismos de autolimpieza de la boca, como el flujo salival y los movimientos de la lengua y los carrillos, cesan durante el sueño2,18. Este tipo de halitosis tiende a desaparecer pronto18 y su intensidad varía en los respiradores bucales y en pacientes con sinusitis crónica2.
Morita y Wang6 afirman que el aliento matutino, la falta de ingesta de alimentos, el estancamiento de restos alimenticios y epiteliales, entre otros, son causas de halitosis transitoria. La intensidad del aliento disminuye durante una o dos horas después de comer. Cuando un individuo comienza a sentir hambre, aparece un aliento desagradable característico. Este aliento de hambre se presenta casi universalmente en adultos y es más intenso cuando se omite el desayuno, aún después del cepillado matutino1.
Para Yaegaki y Coil17, el origen principal de la halitosis fisiológica se encuentra en el dorso posterior de la lengua, específicamente en la capa que la cubre. El olor bucal transitorio, producido por el consumo de alimentos como el ajo, no debe considerarse como halitosis fisiológica.
2.1.2.- Halitosis patológica
El mal aliento puede ser persistente en algunos individuos como resultado de la presencia de enfermedades o procesos patológicos. En estos casos se considera que la halitosis es patológica9. Esta condición, a su vez, se clasifica en halitosis patológica de origen bucal y halitosis patológica de origen extrabucal17.
2.1.2.1.- Halitosis patológica de origen bucal
Un noventa por ciento de los casos de halitosis tienen origen en la cavidad bucal2,9. Aunque los olores desagradables pueden provenir de diversas áreas del cuerpo humano, la boca es la principal fuente de compuestos volátiles responsables del mal aliento4. La experiencia clínica revela que el aliento fétido puede producirse como consecuencia de una higiene bucal deficiente1,14.
La presencia de ciertas condiciones o entidades dentro de la cavidad bucal, como lesiones cariosas avanzadas, enfermedad periodontal, flujo salival reducido, alimentos impactados y descompuestos, pericoronaritis, infecciones pulpares y prótesis defectuosas, puede generar olores fétidos y, por lo tanto, producir halitosis2,14,17.
Los dos tercios posteriores de la lengua, posiblemente, representan las principales fuentes bucales de halitosis3,9,20,21. En esta zona, sobre todo en personas mayores, suele existir una capa blanquecina22 que representa un entorno ideal para producir compuestos sulfúricos volátiles y otras moléculas productoras del mal olor23.
La relación anatómica cercana entre los labios y la nariz facilita que el paciente perciba olores desagradables provenientes de procesos degenerativos del tejido labial, como las úlceras y las áreas necróticas que albergan bacterias gramnegativas. En raras ocasiones, se puede detectar un mal olor provocado por aftas mayores en los labios4.
2.1.2.2.- Halitosis patológica de origen extrabucal
De acuerdo con Spielman, Bivona y Rifkin9 y Yaegaki y Coil17, el origen del mal aliento puede provenir de diferentes zonas del cuerpo humano. Muchas enfermedades no bucales pueden provocar mal aliento; sin embargo, el porcentaje de personas que experimentan halitosis por estas causas es muy pequeño10. Un 10% de los casos de halitosis se puede producir por causas respiratorias, digestivas u otras causas no bucales9 como la uremia, la falla hepática y la cetoacidosis diabética4.
Las fosas nasales constituyen unas de las fuentes predominantes de halitosis no bucal10. La sinusitis2, la presencia de cuerpos extraños en la nariz y las infecciones respiratorias también pueden ser fuentes de halitosis10,12,19. Ciertas formas de rinitis atrófica o crónica, como la ocena, pueden producir un aliento pestilente. No obstante, ésta es una condición relativamente rara1.
La sinusitis crónica está frecuentemente acompañada por un olor fétido. Esto es más notorio en los casos de sinusitis maxilar crónica de origen dental, de hecho, el mal olor constituye un criterio diagnóstico importante1.
Un olor pútrido es característico de las infecciones respiratorias. Ocasionalmente, el mal aliento puede ser uno de los primeros signos de una infección pulmonar anaeróbica, por lo que se podría establecer un diagnóstico temprano de esta entidad24. Las infecciones secundarias por organismos piógenos, el empiema o la ruptura de un absceso dentro de los pulmones pueden producir fetidez1.
El papel de las amígdalas en la producción del mal aliento no está completamente claro. En algunos individuos, las criptas amigdalinas desarrollan concreciones blanquecinas o amarillentas, de varios milímetros de diámetro, que pueden migrar a la superficie de la lengua, llamadas tonsilolitos. Aunque estas concreciones tienen un olor fétido, particularmente cuando son presionadas, no parecen ser una fuente significativa de la halitosis10.
Los textos antiguos de medicina y odontología sugerían que los olores del estómago subían por el esófago y eran la causa directa de la fetidez bucal1. Incluso, se ha dicho que la fuente del mal aliento puede estar en los segmentos superiores del tracto digestivo9,17.Sin embargo, en condiciones normales, el esófago permanece colapsado y la posibilidad de escape continuo de aire es muy remota10,25.
Rosemberg10, en contraste, afirma que la halitosis de origen gastrointestinal es extremadamente rara. Las úlceras gástricas y los carcinomas no provocan halitosis por sí mismas, a menos que se compliquen por necrosis o por una infección secundaria2.
De acuerdo con un estudio piloto, realizado por Tiomny et al.26, pudiera existir relación entre la infección por Helicobacter pylori y la presencia de halitosis. No obstante es poco probable que ambas entidades coexistan siempre26.
Por mucho tiempo se sostuvo que el estreñimiento era una causa de halitosis; no obstante, el tratamiento a base de laxantes no lograba mejorar el problema2. En la actualidad esta creencia está completamente descartada1.
2.2.- Pseudohalitosis
Algunos pacientes normales, después de un tratamiento exitoso, temen que su mal aliento persista. Muchos se han preocupado por su halitosis durante tanto tiempo, que les resulta difícil concebir que se pueda controlar con medios sencillos de higiene bucal27.
Las personas con pseudohalitosis insisten en quejarse de presentar mal aliento, a pesar que los demás no lleguen a percibirlo15,17. Para estos pacientes puede ser muy útil la ayuda de una persona de confianza, como la pareja, un familiar o un amigo, que evalúe periódicamente su aliento. Realizar un nuevo examen y el uso de aparatología especializada, antes y después de finalizar el tratamiento, les puede proporcionar gran tranquilidad27.
El odontólogo puede tratar la pseudohalitosis a través de medidas de higiene bucal, de explicaciones acerca de los resultados de su evaluación y de consejos basados en la literatura, de forma que logren comprender que la intensidad de su aliento no sobrepasa los límites socialmente aceptables15,17. Estos pacientes, por lo general, aceptan las recomendaciones del odontólogo y responden favorablemente al tratamiento17.
2.3.- Halitofobia
Existen pacientes que no tienen halitosis, pero que muestran un miedo excesivo a padecerla27. Paradójicamente, el aliento de quienes se quejan de tener halitosis suele ser normal, mientras las personas que realmente tienen un aliento desagradable, no lo notan18. El paciente con halitofobia cree que su aliento es desagradable, aunque el odontólogo no pueda detectarlo15.
La halitosis imaginaria puede ser peor que la halitosis verdadera, porque llega a convertirse en una obsesión que domina la vida del individuo y lo aísla socialmente18,28. El temor constante de resultar desagradable, unido a la incapacidad del paciente para determinar si su aliento es ofensivo, puede precipitar una verdadera neurosis1. Estas personas viven completamente dominadas por su aliento29. Con frecuencia, evitan las interacciones sociales y mantienen una distancia prudencial para conversar10,28. Aunque la gran mayoría tiene excelentes hábitos de higiene bucal, están siempre preocupados por disimular su aliento; además del cepillado dental frecuente, muchos pacientes utilizan soluciones antisépticas o recurren al consumo de caramelos y chicles10,29.
Los anuncios de enjuagues bucales y de productos para refrescar el aliento han contribuido a reforzar y exagerar el estigma del mal aliento. La repetición constante de ideas erróneas sobre este problema puede contribuir con la extrema preocupación que muestran muchos pacientes que acuden a consulta en busca de tratamiento para la halitosis30.
Quienes padecen de halitosis comúnmente identifican esta condición como la causa de sus problemas, como el desempleo, el desempeño deficiente en el trabajo, el fracaso en el matrimonio, la impotencia, el aislamiento social, la falta de concentración o los intentos de suicidio. Por esta razón, cualquier protocolo para evaluar pacientes con halitosis real o imaginaria debe incluir criterios que revelen su grado de preocupación o de afección psicológica30.
Los pacientes con halitofobia, suelen asumir que tienen mal aliento porque malinterpretan las actitudes de quienes les rodean17,29. Por ejemplo, mientras hablan, pueden mantener la mirada fija en el rostro de su interlocutor, con el propósito de captar cualquier gesto, como apartar la vista o colocar los dedos sobre las narinas, que confirme su mal aliento29.
http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0001-63652006000200016&script=sci_arttext
http://www.redmondmolloy.ie/blog/bid/45999/Smelly-breath-getting-your-teeth-cleaned-can-usually-fix-it
http://tatmedia.net/g9f/dl/halitosis.html
http://www.elearninghalitosis.com/en/elearning/scientific-background/definition.html
La halitosis es un síntoma o un signo caracterizado por mal aliento u olor en la boca. En su versión crónica está provocada por algunas bacterias que afecta al 25% de la población.1 2
Tiene una gran prevalencia en la población general. Se estima que más del 50% de las personas la padecen en algún momento de su vida. Es muy frecuente presentar halitosis al despertar por la mañana, después de varias horas de sueño, cuando las estructuras de la boca han estado en reposo y la producción de saliva ha sido muy escasa. Es mas frecuente en personas que superan los 50 años de edad.
Etiología de la halitosis crónica
Las causas de la halitosis pueden ser múltiples, desde escasa higiene bucal, hasta enfermedades tan graves como el cáncer de pulmón, pasando por la gastritis crónica, aunque la gran mayoría tienen su origen en la propia boca.3
El mal olor de la boca se produce por descomposición bacteriana de restos de alimentos entre los dientes, de saliva, de células de la mucosa oral o de sangre, que producen sustancias volátiles como ácidos grasos simples como el ácido butírico, ácido propiónico, ácido valérico y componentes de sulfurados derivados de las proteínas como la putrescina y cadaverina. Debido a esta producción de sustancias, más del 85-90% de las halitosis tienen su origen en la cavidad oral y cuando no existe patología, suele ser por higiene bucal escasa.
Tratamiento de la halitosis
En clínica se observa frecuentemente que una de las causas más comunes de halitosis es la gastritis crónica. El tratamiento correspondiente alivia o cura este síntoma.
El tratamiento de la halitosis no resultante de otras patologías anteriormente mencionadas tiene distintas fases consecutivas como:
Acudir a un odontólogo que explore la cavidad oral, todas las piezas dentarias y las encías. Es posible que aconseje una tartrectomía para eliminar el sarro y la placa bacteriana y trate las piezas dentales con caries o extraiga las piezas en muy mal estado.1
Uso de seda dental: para eliminar los restos de comida incrustados entre los dientes. Debe realizar después de las comidas y antes del cepillado dental.
Cepillado dental, como mínimo tres veces al día o después de cada comida principal y sobre todo nunca olvidar antes de ir a dormir por la noche. El cepillado de los dientes debe realizarse en todas sus caras y también debe incluir el dorso de la lengua. Se recomienda un cepillo dental suave si sangran las encías y una pasta de dientes que contenga flúor.
Colutorios bucales (especialmente los que contienen agentes antisépticos) tras el cepillado o entre cepillados. Su eficacia es transitoria y no deberían sustituir al cepillado dental sino complementarlo.
Masticar chicle sin azúcar: es otro remedio contra la halitosis entre las comidas o entre cepillados de dientes, debido a que se aumenta la producción de saliva. Tampoco debe sustituir al cepillado dental. Los chicles con Xilitol, además, tienen un efecto bacteriostático debido a la neutralización de los ácidos y evitan la formaci
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